El problema
En Colombia, cerca del 60% del comercio minorista ocurre a través de vendedores informales — frutas, ropa, comida preparada, servicios del barrio. Ninguno tiene vitrina digital. Los compradores del mismo barrio no saben qué hay disponible a dos cuadras. El efectivo es la única opción de pago, así que el seguimiento de pedidos no existe, las disputas se resuelven a gritos, y el vendedor no sabe qué vendió hasta el final del día. Grupos de WhatsApp llenan el vacío informalmente pero rompen a escala: 200+ miembros, sin búsqueda, sin carrito, sin forma de filtrar por cercanía.




